
Y cuando terminaste de hablar pude sentir el silencio…
Silencio.
Como cuando se derrumba algo, y uno ve que se empezó
a caer, pero no escucha nada hasta unos segundos después.
Ese silencio, el mutismo más absoluto.
Inmediatamente después, se fue la luz.
Y me sentí derrumbado, en silencio y a oscuras.
Solo, en silencio despótico y en la oscuridad más fría.
Duró solo unos segundos, aunque bien podrían haber sido años.
Para mi era lo mismo.
Pude sentir como se me erizaba la piel, el escalofrío que termina con mi espalda. El mismo que enciende la luz otra vez, y me hace volver a escuchar palabras que no entiendo.
Al otro lado del mundo.
Al otro lado del Océano.
Al otro lado del cable, una voz familiarmente hermosa, me clava en el pecho las frases más horribles. Las que uno nunca quisiera oír. Las que yo nunca imagine oír. Por lo menos no de esa voz.
Con la mirada nublada y las cuerdas vocales hechas un nudo, trato de hilvanar oraciones. Trato de decirte… No lo logro, no puedo decir nada que sirva. Solo vomito sentimientos, y pensamientos que no se entienden
Nada sirve y, de nada sirve lo que trato de explicar.
Inmune a mis palabras, me repite lo mismo. Una y otra vez lo mismo.
De golpe otra vez la oscuridad y el silencio. Esta vez no termina con un escalofrío, es un repetido y monótono sonido en LA mayor…

1 comentarios:
No rompas el silencio
si no es para mejorarlo.
Proverbio chino
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